El Hospital Regional sufre un déficit crónico de presupuestos

El SMM denuncia listas de espera disparadas y la falta urgente de facultativos en la plantilla, además de la apertura del tercer y nuevo centro hospitalario de Málaga

Para entender la situación actual del Hospital Regional Universitario creemos que es fundamental referirnos al presupuesto y capacidad con que dispone teniendo en cuenta la población que efectivamente se atiende ya que la cuantía anual depende de ello, además de los servicios que presta. Esto se mide por Tarjetas Individuales Sanitarias (TIS) y aquí tenemos los datos de la población asignada por especialidades según establece la Administración:

Hay especialidades que atienden a una población en torno a 1.600.000 habitantes. Como pueden ser Alergología, Cirugía Maxilofacial, Cirugía Pediátrica y Cirugía Plástica, entre otros.

En otros casos, como los servicios son compartidos con otros centros de la provincia, el ratio de pacientes atendidos es menor, pero aún así, las plantillas son insuficientes para su asistencia.

REFERENCIA

El hospital tiene servicios únicos en toda la provincia, supuestamente dotados para atender al total de la población de la provincia de Málaga, que según datos del censo ascendía en enero de 2023 a 1.752.728 habitantes, con un incremento anual de más del 2%.

Cuesta creer que, analizando el total de facultativos y facultativas presupuestados por unidad a fecha de noviembre de 2023 para el hospital, se pueda atender adecuadamente a la demanda de esta población:

Unidad de Alergología, con un total de plantilla presupuestada de 7 FEAs (facultativos especialistas de área).

Unidad de Cirugía Maxilofacial, 11 FEAs.

Unidad de Cirugía Pediátrica, 12 FEAs.

Unidad de Cirugía Plástica, 9 FEAs.

Unidad de Cirugía Torácica, 5 FEAs.

Otros servicios, al estar presentes también en el Hospital Clínico y los comarcales, están dotados en el Regional para atender solamente 360.000 habitantes.

Aunque a efectos contables estos servicios constan que solo atienden a la mitad de la población de la capital malagueña, la realidad es que tienen que realizar un sobreesfuerzo atendiendo a mucha población que no tienen asignada, en determinadas áreas acuden pacientes de otras provincias andaluzas y de Ceuta o Melilla.

Por ejemplo, los pacientes de Ronda o Antequera atendidos por Neurocirugía deben realizarse análisis, radiografías o anestesia en el hospital aunque la dotación económica de estos servicios sea insuficiente para atender a los pacientes que vienen de otras zonas de población, originándoles una sobrecarga.

Otro ejemplo: el servicio de Hematología es el número uno en trasplantes de médula ósea de Andalucía (*), pero al estar dotado para 360.000 habitantes siempre está corto de plantilla al atender a varias provincias, el norte de África y una gran población no censada de turistas y migrantes.

Otro más: el 33% de los pacientes de Cirugía Digestiva proceden de otras áreas sanitarias, lo cual no sería ningún problema si se dotara al servicio de un 33% más de recursos, pero al no hacerlo, se hace incontenible la lista de espera quirúrgica.

Esta situación está mantenida desde hace muchos años y hace que la población malagueña sufra unas listas de espera crónicas por infradotación presupuestaria que ninguna gerencia ha sido capaz de solucionar.

Mientras tanto, los profesionales podrán seguir dando de sí todo lo que puedan, pero las listas de espera no quirúrgicas seguirán creciendo y la nota de productividad del Regional, bajando. 

(*) Enlace: https://acortar.link/DqMbp1

Los datos expuestos pueden situarse en el origen de muchos de los problemas que día a día viven los facultativos de los diferentes servicios del hospital. A fin de facilitar su comprensión, vamos a separar dichos problemas en varias vertientes:

PLANTILLA DE FACULTATIVOS

De los 7.000 trabajadores del hospital tan solo el 16% son facultativos, y si no contabilizamos los cargos intermedios y directivos la cifra desciende al 14% (según el último censo electoral de enero de 2024).

Por supuesto que se necesitan equipos con trabajadores de todas las categorías para la atención sanitaria, médicos, enfermería, técnicos, auxiliares, celadores, administrativos, pero sin facultativos no hay intervenciones quirúrgicas, no hay consultas y no disminuyen las listas de espera.

También determinados servicios dan apoyo a comarcales como es el caso de Oncología Médica sin que por ello se vea aumentada la plantilla para hacer frente a este aumento de la actividad asistencial.

El hospital tiene una de las plantillas presupuestadas más bajas de Andalucía en relación a la población que atiende, muy por debajo de lo que necesita para la cartera de servicio que ofrece, lo que afecta tanto al Hospital Regional, como a Hospital Civil y Hospital Materno-Infantil.

Por un lado, las plantillas continúan siendo insuficientes, fruto tanto de una política de contratación en la que predominan los nombramientos de duración mensual, como de la no adecuada cobertura de las incidencias que se producen. Además, se da la circunstancia que la plantilla de facultativos del centro tiene una tasa muy elevada de efectivos que tienen concedido un permiso o una reducción de jornada relacionado con la conciliación familiar, cuya cobertura es en ocasiones insuficiente o incluso inexistente, lo que, unido a situaciones similares con relación a las bajas médicas y permisos reglamentarios, hacen que la situación sea muy complicada. Asimismo, como se ha mencionado, nombramientos de duración mensual no son la fórmula ideal de fidelizar a una plantilla que en ocasiones se ve obligada a buscar otras vías para lograr estabilidad.

Este déficit provoca que en determinados momentos de alta frecuentación suban las ratios de pacientes vistos en consulta de especialidades con tiempo por paciente de 8-10 minutos y estamos hablando de pacientes que llevan esperando esa cita meses.

La actividad de formación continuada, docencia e investigadora la realiza el Facultativo Especialista de Área (FEA) en su tiempo libre dado que los planning solo contemplan actividad asistencial, sin embargo, luego se exige dicha actividad en los objetivos de las Unidades de Gestión Clínica (UGC) a los trabajadores.

La falta de personal de otras categorías como TCAE y administrativos sobrecargan al facultativo que tiene que hacer sus funciones, por ejemplo, en una consulta de endocrino sin auxiliar ni administrativo es el facultativo el que tiene que pesar al paciente, tomar la TA, dar la próxima cita, además del acto médico que le corresponda. Lo que supone una sobrecarga física y por estrés importante.

A modo de ilustración de lo referido anteriormente, y más concretamente en relación a la Pediatría Hospitalaria, se da la circunstancia añadida de la existencia de 3 Unidades de Gestión Clínica claramente diferenciadas, Pediatría, Cuidados Críticos y Urgencias Pediátricas y Neonatología, que requieren perfiles profesionales diferenciados en aras de una óptima actividad asistencial. Asimismo, existen diversas especialidades pediátricas que requieren una formación y experiencia clínicas que van más allá de los conocimientos genéricos de la especialidad, como son Oncología y Cardiología Pediátrica. En todos estos casos, la ya de por sí difícil cobertura tanto de las plantillas estructurales como de las incidencias que se van produciendo, se agrava con la frecuente ausencia de candidatos que cuenten con la necesaria formación y experiencia en las mismas, muchas veces motivada por la oferta de nombramientos de muy corta duración.

A esta precariedad se viene a sumar el hecho de que desde hace ya demasiado tiempo, algunos de estos nombramientos llevan aparejada la cobertura de parte de la asistencia que se presta en otros centros, incluso fuera de nuestra provincia, hecho que al no contar a juicio de los profesionales con una compensación adecuada en lo referido a retribuciones o descansos, hace que los profesionales desistan de ellos en busca de una situación personal y familiar más cómoda y estable.

En otro orden de cosas, la ordenación de la jornada laboral también es fuente de no pocas quejas de los profesionales, tanto en lo referido a la aplicación de la jornada ordinaria en horario de tarde, como en la distribución asimétrica y subjetiva de las continuidades asistenciales, con “normas” que varían de unos servicios a otros y que en algunos casos atienden a necesidades para las que no están pensadas, como puede ser la cobertura de incidencias en las guardias.

ESTRUCTURA

El principal problema que encontramos a este respecto radica en que el complejo hospitalario lo forman varios edificios independientes, y alejados entre sí.

El edificio que ocupa el Hospital Civil independientemente de la historia y la nostalgia de ser el primer hospital de Málaga, no se adecua a las necesidades de los servicios que alberga en la actualidad y a pesar de múltiples reformas presenta multitud de espacios perdidos por recovecos, pasillos, escaleras, entreplantas, lo que supone un auténtico laberinto para los pacientes.

Existen servicios que tuvieron que ser desplazados durante la pandemia pero que no han vuelto a su localización de origen como:

Oncología Médica, que actualmente se encuentra dividido entre Hospital Civil (consultas y Hospital de día) y el Hospital Materno donde se encuentra la planta y el área de Oncología Ginecológica y Mama. Y muy próximamente se volverá a dividir trasladándose la planta al Hospital General. Todo esto significa un desdoble de personal y un trasiego de pacientes muy vulnerables entre hospitales físicamente diferenciados.

Al servicio de Cirugía Plástica le pasó algo parecido, con la planta en Materno consultas entre Materno y Civil y la guardia en Hospital General, creando una sensación de desubicación entre los profesionales y laberinto para los pacientes.

Se necesita la construcción del nuevo hospital de forma urgente. Donde se unifiquen todos los servicios sin que los pacientes ni los profesionales tengan que andar de un edificio a otro.

Otro aspecto importante son las áreas de descanso para las guardias médicas de 24 horas, espacios reducidos compartidos por varias personas, sin intimidad, sin baño propio y en el caso de los residentes compartiendo un mismo habitáculo hasta 6-7 personas en literas, como es el caso de los residentes que hacen guardias en urgencias.

Al igual que ocurre con el resto de centros que componen el complejo hospitalario, el Hospital Materno es un edificio que se ha quedado pequeño desde hace ya demasiados años. Las esperanzas de los profesionales están puestas en la construcción del famoso “tercer hospital”. Sin embargo, y dado el enorme retraso que acumula el proyecto, se hacen necesarias soluciones a mucho más corto plazo.

Cierto es que se han llevado a cabo reformas, como es el caso de las unidades de urgencias y cuidados críticos pediátricos, hospital de día, laboratorio, plantas de hospitalización, pero también lo es que en muchos casos en el momento de ponerse en funcionamiento dichas estructuras, o bien se han quedado pequeñas, como ocurre con las plantas de hospitalización de Ginecología, (desbordadas tras la reordenación asistencial llevada a cabo durante la pandemia), o bien ya no cumplen con las recomendaciones actuales de asistencia, como es el caso de Neonatología. También se dan casos en los que el diseño estructural busca optimizar el espacio existente, sin tener en cuenta recomendaciones y necesidades del personal, como es el caso de laboratorio.

Capítulo especial merece la hostelería, con áreas de descanso para los facultativos obsoletas y de muy pequeño tamaño, con dormitorios no reformados en muchos casos y con serias deficiencias que o no se reparan o tardan demasiado en repararse. Otro aspecto a considerar es el de los menús para los facultativos de guardia, que aun sin llegar al extremo de provocar intoxicaciones alimentarias como la ocurrida la pasada semana en el Hospital Regional, deja mucho que desear en relación a su calidad y planificación, hasta el punto de tener los facultativos que aportar su propia comida.

Por último, pero no menos importante, nos referiremos al CARE (José Estrada). El edificio compartido con el centro de salud Alameda-Perchel se ha quedado pequeño para la actividad que allí se desarrolla, Centro de Alta Resolución de Especialidades del Hospital Regional.

Hay que destacar la masificación de pacientes y familiares sobre todo de la primera planta donde se encuentran todas las consultas externas de Traumatología.

Datos que puede dar una idea de la situación son la existencia de 10 consultas que atienden a unos 25 pacientes cada una con sus acompañantes, existiendo un tránsito en la mañana de más de 400 personas en una sola planta con el riesgo para la seguridad tanto del profesional como de la población que este hacinamiento puede implicar.

No disponen en cada planta de áreas de estar y servicios diferenciados, no existen salidas de emergencias adecuadas, el sistema de gestor de cola es antiguo y no funciona en todas las consultas lo que provoca situaciones de tensión al no existir un punto de información al usuario para resolver incidencias.

Así pues, urge ampliación y adecuación de las instalaciones del CARE.    

LISTAS DE ESPERA

Con los datos ya mencionados, es fácil suponer que se encuentran disparadas, consecuencia de un mal dimensionamiento de plantilla y falta de consultas y programaciones quirúrgicas.

Todo justificado por la Administración por una falta de presupuesto, que hizo que a finales de 2023 la Dirección Gerencia del hospital realizara un gran recorte, suprimiendo la mitad de las CA de las especialidades médicas.

Un ejemplo muy gráfico lo tenemos en el Servicio de Alergia o de SM que se vieron obligados a suprimir las consultas abiertas por las tardes para reducir la lista de espera de 1ª consultas derivadas desde Atención Primaria.

Si a un hospital se le termina el presupuesto anual en el mes de marzo, significará que está mal presupuestado para la actividad que tiene. Pues bien, el Hospital Regional sufre crónicamente de este déficit de presupuestos.