Miércoles 8 Abril 2020

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Si acabó 2019 con la excelente noticia del inicio de las obras del futuro Centro Sociosanitario de la Serranía, mal comenzamos este 2020 con la partida de dos facultativos del Servicio de Urgencias de nuestro hospital que queda con una plantilla escasa y exhausta.

Fuente: nuevohospitalserraniaya.wordpress.com

Ya decíamos que no todo es miel sobre hojuelas en la Sanidad Pública Serrana. En nuestra Área Sanitaria Serranía hay déficit de personal médico de varias especialidades, de personal sanitario en general, y otros. También de especialistas de Medicina de Familia y Comunitaria que realizan su labor básicamente en Atención Primaria y en las urgencias intrahospitalarias y extrahospitalarias.

La situación del personal facultativo del Área de Urgencias lleva años siendo crítica. En 2017 una carta de este colectivo dirigida a la entonces consejera de Salud, en la que básicamente se quejaban de la escasa plantilla existente, quedó en saco roto. La escasez crónica de facultativos está ocasionando una sobrecarga asistencial crónica a su exigua plantilla, que puede tener consecuencias nefastas tanto para las personas que por un motivo u otro acuden a urgencias, como para la salud de sus profesionales que de seguir así estarán abocados a un síndrome de desgaste profesional (burn out) y al agotamiento físico, que ineludiblemente repercutirá sobre otros estamentos del hospital y del Área Sanitaria. Decíamos que esta carencia no era un fenómeno aislado, ocurre incluso en hospitales de referencia en los que se ha recurrido a la contratación de personal sin formación vía MIR. Algo similar ocurre en las urgencias extrahospitalarias del Área Sanitaria Serranía.

Por último, estamos asistiendo cada vez más al «rapto» de profesionales por parte de hospitales del propio SAS situados en ciudades con más servicios, mejor comunicadas y que ofrecen mejores condiciones de trabajo.

Pues mal ha comenzado este 2020 con la partida de dos facultativos de urgencias en busca de mejores condiciones laborales y personales. Su marcha deja al servicio de urgencias en algo más que con la ropa interior, lo dejan literalmente en los huesos. Si ya la plantilla era escasa ahora lo será aún más y, por lo tanto, quedará más achicharrada si cabe. A todo esto se añade el hecho de que se avecinan exenciones de guardias por motivos de edad…

¿Qué se ha hecho para evitar esta situación desde el SAS y la Dirección del Área Sanitaria ante este estado de cosas?, pensamos que, como siempre, no lo suficiente. Ya saben que las paredes oyen.

Pareciera que la Dirección del Área, parcialmente renovada, se ha impregnado del peculiar distintivo de anteriores gestores (hay excepciones) caracterizado históricamente por su incapacidad para fidelizar a sus profesionales que, unido en muchas ocasiones al ninguneo de éstos, es causa de su marcha tanto del hospital como de Atención Primaria. Una muestra, estaban esperanzados en que facultativos que habían sido formados en el hospital volvieran a éste para realizar guardias en sus urgencias, la propuesta o sugerencia parece que ha sido rechazada.

LIBROCYNPMMientras tanto, seguirán con la misma tónica, tirando del personal médico en formación, los MIR, el eslabón más débil de la cadena que, en su mayoría «huirán» de nuestra aislada y abandonada Serranía.

Queremos recordar que en la época del mayor esplendor de los recortes, que aún persisten, al personal MIR de Medicina Familiar y Comunitaria les suprimieron una guardia mensual quedando con cuatro guardias, lo aconsejable son cinco guardias mensuales. En la actualidad ante la ausencia de facultativos de plantilla les están «obligando» a realizar hasta siete guardias al mes, lo que compromete seriamente su formación. Para colmo, desde la Dirección se ha ideado un sistema de localización de MIR por el que son llamados a suplir una ausencia inesperada.

Si en el SAS, en tiempos del PSOE, cuando se denunciaba la carencia de profesionales el mantra que imperaba para justificar su actuación era «la atención estaba garantizada», ahora se le ha añadido este otro: «no hay profesionales disponibles». Con estas manidas frases intentan ocultar que ello no es fruto del azar, sino de demasiados años de intencionada falta de previsión y de políticas de recortes en la Sanidad Pública realizadas tanto por PP como por PSOE, de las que ahora «parecen lamentarse». No nos engañan, son lágrimas de cocodrilo.

Y, si este es el desolador panorama del Servicio de Urgencias de nuestro hospital, así están otras áreas:

La Hematología prácticamente no ha existido en varios meses, a no ser que la telemedicina hematológica sea hoy día el patrón oro de la atención sanitaria en esta especialidad. La ausencia de especialistas en Hematología, cuando menos, no es lo razonable para que un hospital y su banco de sangre funcionen con garantías. Afortunadamente, en este apartado la contratación de una hematóloga en este mes de enero que conoce el hospital, aunque compartida con el Hospital Clínico, y la inminente reincorporación de las restantes especialistas darán por concluido este periodo que nunca debería haber existido.

La Dermatología pende de un hilo y donde deberían haber dos especialistas, tal como ocurrió hace años, sólo hay uno que a duras penas realiza parte de su cometido.

La Atención en Salud Mental está prácticamente desarbolada.

Otro tanto ocurre con Rehabilitación, Neumología, Cardiología y Neurología con revisiones que casi nunca llegan, y en Digestivo la situación puede empeorar aún más en los próximos meses.

La ratio paciente/enfermera está en valores no aconsejables. Las bajas, reducciones o sustituciones no se cubren en su totalidad y se recurre en demasía a los traslados de personal de una planta a otra. Todas estas carencias han sido denunciadas por esta Plataforma, sindicatos y trabajadores en estos últimos años y meses.

Mientras tanto tenemos una Atención Primaria con el «personal saturado, cansado y en gran parte resignado; con usuarios enfadados que se sienten desatendidos, todo ello bajo la continua sensación de estar sometidos todos a la indiferencia de los de arriba».

Todo lo expuesto traduce una realidad incuestionable: contamos con unas plantillas infradimensionadas que ante una baja laboral o periodos de vacaciones dejan, aún más, la atención sanitaria al descubierto.