Miércoles 1 Abril 2020

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MINISANIDADBarcelona cae en la primera ronda de votaciones y Ámsterdam, contra todo pronóstico, se lleva la sede de una institución codiciada por su peso económico

La ministra de Sanidad del Gobierno español, Dolors Montserrat, en la rueda de prensa que dio ayer en Bruselas antes de la votación.

España se queda sin la Agencia Europea del Medicamento (AEM). Barcelona cayó en la primera ronda de votaciones para ser la sede, que finalmente se la lleva Ámsterdam. El desafío independentista ha echado por tierra las aspiraciones españolas. Málaga soñó con albergar la agencia, que deberá dejar Londres tras el Brexit. Pero el Gobierno central sacrificó no sólo a la capital de la Costa del Sol sino a las demás las ciudades de España que se postulaban y puso todas sus fichas en Barcelona. Ayer, la Ciudad Condal quedó fuera en la primera ronda de votaciones. Recibió 13 puntos. Menos incluso que Bratislava, que logró 15. Milán sacó 25 y se presentaba como favorita, frente a Copenhague y Ámsterdam, que consiguieron 20. Aunque al final, la ciudad holandesa se hizo con el preciado premio: la AEM, una institución que tiene casi 900 empleados, genera más de 35.000 pernoctaciones y dinamiza la economía del sitio en el que se instale.

"Nunca entendimos que el Gobierno se posicionara por Barcelona cuando sabíamos que, por las circunstancias que ya se estaban dando, iba a ser un fiasco. Era algo anunciado. Creo que se equivocaron en el planteamiento", argumenta el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga, Francisco Florido. "Intentamos hasta el último momento estar en la pelea por la sede porque era una oportunidad para Andalucía y para Málaga, pero no pudo ser", añadió Florido, cuyo Colegio impulsó en marzo una plataforma para reivindicar la sede.


COLEGIOS PROFESIONALES CREEN QUE EL GOBIERNO SE EQUIVOCÓ AL APOSTAR POR LA CIUDAD CATALANA


Desde el Colegio de Médicos de Málaga también se lamentó la oportunidad perdida. Su presidente, Juan José Sánchez Luque, dijo que no les sorprendía la decisión. "Era esperable que Barcelona se quedara sin ser sede de la Agencia Europea del Medicamento. Málaga hubiera tenido muchísimas probabilidades y es una pena que ni siquiera hayamos tenido la oportunidad de optar. Nos merecíamos haber tenido al menos la candidatura con el nombre de Málaga", señaló.

De nada sirvieron las reivindicaciones del alcalde, Francisco de la Torre, al Gobierno de su propio partido a principios de año para que apostara por la capital de la Costa del Sol; ni la demanda de los once colegios sanitarios de la provincia recordando las bazas de la ciudad, entre las que incluían un aeropuerto internacional conectado con media europea y una amplia planta hotelera. El 8 de marzo de 2017, la Comisión de Exteriores del Congreso se decantaba por la candidatura de Barcelona. Al día siguiente, la Comisión de Sanidad les daba otra estocada a las aspiraciones de Málaga y se pronunciaba también a favor de la capital catalana. Y el 10 de ese mes, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Bruselas enterraba el sueño malagueño al brindar su "total y absoluto" apoyo a la ciudad condal. Tres días seguidos y tres golpes para Málaga.

"Apostar por Barcelona fue un error garrafal porque Europa busca estabilidad y con el panorama catalán era un suicidio. El Gobierno le quiso hacer con esa elección un guiño a la Generalitat. Pero a Europa le aterra la falta de seguridad jurídica. Es una pena que el Gobierno no apostara por Málaga porque era una opción ganadora", estimó el presidente del Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía, Juan Manuel Nieblas. Ayer, tras la eliminación de Barcelona, la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, declaraba que la decisión del Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea era un "daño directo" del independentismo. Demasiado tarde. Si el resultado de la votación dolió en Barcelona, más golpeó si cabe en las otras ciudades que fueron sacrificadas en aras de la candidatura catalana.

El presidente del Colegio de Enfermería de Málaga, Juan Antonio Astorga, opinó que "el Gobierno se equivocó" porque, aunque Barcelona es potente en biotecnología "no era el momento oportuno" ante el desafío secesionista para elegirla como candidata. "Málaga, en cambio, tenía posibilidades de haber ganado porque es una ciudad que va hacia arriba", estimó. Era una oportunidad para esta ciudad, pero "se ha perdido".


Tres rondas de votaciones y, al final, elección por sorteo


Primera ronda. Milán saca 25 votos, Copenhague y Ámsterdam 20 cada una, Bratislava 15 y Barcelona 13. Como sólo pasan tres finalistas, la ciudad catalana -en quinto lugar- se queda fuera a las primeras de cambio; incluso por detrás de la capital de Eslovaquia. Segunda ronda. Milán (Italia), con 12 puntos, se posiciona otra vez como la favorita. Ámsterdam (Holanda) obtiene nueve y Copenhague (Dinamarca), cinco. Pero como ninguna logra los 14 votos necesarios para ganar, es imprescindible otra vuelta de votaciones. Tercera ronda. Ámsterdam y Milán consiguen 13 votos y quedan en empate técnico. El desempate se hace por sorteo, que finalmente favorece a Ámsterdam. Al igual que Barcelona, se han quedado en el camino Atenas (Grecia), Bonn (Alemania), Bratislava (Eslovaquia), Bruselas (Bélgica), Bucarest (Rumania), Helsinki (Finlandia), Lille (Francia), Oporto (Portugal), Sofía (Bulgaria), Estocolmo (Suecia), Viena (Austria) y Varsovia (Polonia), mientras que Zagreb (Croacia), Dublín (Irlanda) y Malta (que no precisó en qué ciudad construiría la posible sede) decidieron retirarse de la carrera. La Agencia Europea del Medicamento supervisa y autoriza la comercialización de fármacos en territorio comunitario y recibe al año la visita de unos 35.000 expertos de la industria.

 

Fuente: malagahoy.es