Jueves 15 Abril 2021
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Primero, una rápida fotografía de la capital malagueña:

A. Semana pasada:

Tienes 72 años. Llegas al Centro de Salud diciendo que es una urgencia. Te niegas a dar más información al enfermero de la puerta. Me llaman para atenderte. Por si acaso, me visto con bata desechable, mascarilla, guantes y careta: ya llevamos unos cuantos médicos muertos en Atención Primaria, y no me agradaría ser el próximo. Te paso a mi consulta, y te siento a dos metros de distancia. Tú y yo solos. Te molestas –de entrada– porque no está tu médico habitual para atenderte, pero acabas contándome tu urgencia: una puta banalidad. Te explico que tu consulta no es urgente, y que debiste haber llamado antes por teléfono para resolverla. Te alzas como una furia y arrojas tu bolso al suelo, tras un amago somero de lanzármelo a la cara. Igual que un niño pequeño aquejado de rabieta, te marchas del Centro de Salud llamándome tonto. Eso último, con varios compañeros de testigos.

B. A diario:

Tenéis en torno a los 50 de edad. Siempre sois cinco, seis o siete. Todos varones. Cada uno de una familia diferente. Y todas las mañanas, desde mi consulta, os veo de palique con el botellín de cerveza. Un botellín tras otro, claro. Bien juntitos y sin mascarilla. En la acera de enfrente. Horas y horas. Sin que un guardia os moleste.

C. Anteayer:

Tienes 55 años. Te aconsejo en la consulta que uses tu mascarilla para salir a la calle. Al poco, tropiezo contigo: la llevas en la mano, a modo de guante.

D. Hace cinco días:

Tienes 42 años. Me llamas por teléfono para pedirme un documento sanitario que te facilite el acceso a las playas de Málaga. Te digo que no es posible, que el Gobierno las tiene cerradas. Me sueltas un exabrupto y cuelgas de mala manera.

E. Desde hace muchos meses:

La plantilla facultativa de mi malagueño Centro de Salud es (debiera ser) de doce médicos: 10 de familia y 2 pediatras. La fase más cruda de la epidemia la hemos soportado entre ocho: 7 de familia y 1 pediatra. El resto estaba de baja. Menos mal que ahora, con eso del refuerzo de Primaria para la “nueva normalidad”, somos 8 de familia y 2 pediatras.

F. Hace tres días:

Yo. Médico, tirando para los 60 de edad. Dos meses de pandemia en la consulta. Por fin me hacen un test rápido, uno de esos mierdecillas con una sensibilidad de entre el 30% y el 70%. Una basura. ¿Y el ELISA? ¿Y la PCR? <<Nada, nada. Eso es para los sintomáticos>>. Ganas me dan de ponerme a toser y pedir una baja. Pero no. Me lo pagaré de mi bolsillo en una clínica privada.

Y con esas malditas locuras, queridos jefes, ¿todavía os extraña que la capital malagueña permanezca en fase cero?

  • Juanma Moreno. Presidente de la Junta. No te conozco de nada, pero eres mi jefe porque las urnas lo han decidido. Mis respetos.
  • Jesús Aguirre. Consejero de Salud. No te conozco de nada, pero antes que jefe has sido médico en las trincheras. Y eso es un plus. Mis respetos.
  • Carlos Bautista. Delegado Provincial de Salud en Málaga. Médico de trincheras. Gran trabajo el tuyo en la plataforma “Basta Ya”. Sabes que en esos momentos difíciles siempre te apoyé. Un abrazo.
  • Enrique Vargas. Gerente del Distrito Sanitario Málaga. Amigo y compañero de fatigas. Gestor a pie de obra. Enorme clínico y docente. Mejor persona. Un gran abrazo.

A todos vosotros os digo:

  1. Si queréis que la Atención Primaria cumpla su función en Málaga, no dejéis ningún Centro de Salud con menos médicos de los que se necesitan, ni con menos enfermeros, ni con menos auxiliares, ni con menos administrativos. Dejaos de puñeterías con los contratos eventuales: hacedlos estables ya. Dejaos de puñeterías y reclutad a los MIR antes de que se marchen: necesitamos médicos. Dejaos de puñeterías y mantened la agenda telefónica como filtro para las visitas presenciales: la gente no se ha enterado de que la pandemia no acabó, y merodea por los Centros de Salud según las viejas costumbres. Dejaos de puñeterías y sancionad con rigor a quienes agredan o insulten a los profesionales: no somos patos de feria.
  2. Si queréis que no muramos como chinches, dejaos de puñeterías y no cambiéis de Centro a los profesionales eventuales: no son peones de ajedrez, y nos van a infectar a todos. Si queréis profesionales sanos, dejaos de puñeterías y hacednos los test ELISA y PCR a todos los sanitarios de Primaria: queremos vivir tranquilos y no infectar. Y si nos queréis protegidos, dejaos de puñeterías y dadnos batas, mascarillas y guantes de calidad: queremos sobrevivir al virus. Y si os importamos algo, dejaos de puñeterías y emitid la orden de que a los Centros de Salud se entre con mascarilla: no queremos ser menos que Mercadona.
  3. Si queréis que en dos semanas no estemos todos infectados y de baja, es prioritario DISPENSARIZAR LA ASISTENCIA DOMICILIARIA con equipos móviles bien pertrechados de EPIs, y de material de protección. Ir a casa de los enfermos con el material de los Centros de Salud, es un suicidio. Y que TODOS los profesionales de Primaria estemos obligados en una pandemia a atender pacientes domiciliarios, es ineficaz y peligroso. Dejaos de puñeterías y centralizad la asistencia domiciliaria (a demanda y programada) en vehículos específicos y profesionales entrenados. El día que faltemos los de la plantilla habitual, tendréis que cerrar los Centros.

Queridos jefes: la Atención Primaria de Málaga no puede duplicar tareas SI NO SE AÑADEN PRIMERO LOS RECURSOS SUFICIENTES. Eso es de primero de pandemia. Eso es de primero de gestión. No podemos hacer lo de antes y lo de ahora (todo junto) sin tener personal y medios.

Y si mi consejo no os gusta, si os han molestado mis palabras, podéis abrirme un expediente sancionador desde mañana mismo: será gratificante permanecer en mi casa y dedicarme a las novelas. Cagoentó.

Y al resto de los mortales: dejad de aplaudir a las ocho y colaborad un poquito. Cojones.

Firmado:

Juan Manuel Jiménez Muñoz.

Médico y escritor malagueño.