Miércoles 1 Abril 2020

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Las prioridades son un plan de choque de mejora de las infraestructuras, la recuperación de empleo y construir un hospital en la capital

El nombramiento de Francisca Antón como gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) abre una serie de expectativas en la sanidad pública malagueña. Los profesionales y los sindicatos esperan que la llegada de la doctora Antón a la gerencia del SAS no suponga un paso atrás a los compromisos adquiridos por su predecesor, Mariano Marín Patón, que no ha llegado a estar cinco meses en el cargo (fue nombrado el pasado 31 de enero). En tan exiguo periodo apenas ha tenido tiempo para dejar huella de su gestión. Sin embargo, en el caso de Málaga, se comprometió a dar un impulso a la sanidad pública y a inyectar una inyección económica para reactivar a hospitales y centros de atención primaria.

Fuentes sindicales consultadas ayer por este periódico dijeron que se espera un cambio de talante tanto en la Consejería de Salud, con Marina Álvarez (la sustituta de Aquilino Alonso) y como con Francisca Antón.

En cuanto al porqué del relevo de Marín Patón, unas fuentes consideran que se debe a que ha preferido dejar el cargo una vez que la Junta de Andalucía prescindió de Aquilino Alonso, mientras que otras aseguran que la nueva consejera quiere crear un equipo de su entera confianza y ha optado por la doctora Antón para que lleve las riendas del SAS. Hasta ahora, era la gerente del Hospital Torrecárdenas de Almería.

Independientemente de los motivos que han conducido al cambio de persona en la gerencia del SAS, los profesionales y las organizaciones sindicales lo que esperan es que se ejecuten las actuaciones que la sanidad pública malagueña viene reclamando para sacar cabeza y recuperar el pulso perdido en los años de crisis con los recortes.

Actuaciones pendientes

Tres son las prioridades a las que el SAS debe dar respuesta. En primer lugar, hace falta un plan de choque que permita que todas las infraestructuras sanitarias malagueñas del ámbito público funcionen al cien por cien, es decir, a pleno rendimiento. En segundo lugar, está la recuperación de empleo con la creación de 2.250 puestos de trabajo, que se perdieron como consecuencia de los años en que la tasa de reposición fijada por el Gobierno central fue cero. El tercer punto hace referencia a la puesta en marcha de un plan de inversiones en infraestructuras y equipamientos para acabar con la desigualdad de Málaga respecto a otras provincias andaluzas. En este apartado se incluye la construcción de otro hospital en la capital.

Precisamente, el anterior equipo directivo de la sanidad pública andaluza, encabezado por Aquilino Alonso y Mariano Marín, respaldó a un grupo de trabajo, liderado por el exconsejero de Salud José Luis García de Arboleya, para que hiciese un análisis sobre dónde debe levantarse ese centro hospitalario y qué características tiene que reunir para garantizar con garantías no solo la asistencia actual de la población, sino también la futura. Los relevos habidos tanto en la consejería como en el SAS no deberían interferir con la tarea y la planificación de ese grupo de trabajo. Es más, Aquilino Alonso, en su último acto público en Málaga, aseguró que la propuesta que elabore ese grupo de expertos será vinculante y se llevará a la práctica por la Consejería.