Sábado 18 Agosto 2018

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HCLINICO

La familia lamenta la falta de camas en las urgencias y critica que no se monitorizase a su madre pese a su dolencia cardiaca

Fuente: diariosur.es

«A lo mejor era su día, pero mi madre no tendría que haber muerto de esa forma, tras sufrir una parada cardiaca en un pasillo de las urgencias del Hospital Clínico», denunció a este periódico Mónica Cáceres, hija de la paciente. Los hechos sucedieron el pasado 8 de febrero, día en que Francisca Vivar, de 76 años, ingresó en las urgencias del Clínico sobre las 15.30 horas. La enferma, que sufría un dolor torácico y se asfixiaba, fue llevada al hospital por una ambulancia del servicio de urgencias de Torremolinos. El médico que la atendió en la ambulancia la derivó al área de críticos, pero después la enviaron a una consulta de preferente, donde fue vista por una médica, que ordenó una analítica, dijo su hija. Francisca Vivar padecía una dolencia cardiaca (arritmias) y estaba pendiente de que le hiciese una ablación cardiaca.

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La paciente se quedó en la zona de policlínica a la espera de los resultados al no haber camas en la observación ni en la sala de críticos, manifestó su familia. «Nos dijeron que la tenían que dejar en policlínica porque el hospital estaba lleno y no había camas libres. No comprendo por qué sacaron a mi madre del área de críticos cuando se estaba asfixiando y tenía un padecimiento cardiaco. Un pasillo no es el lugar para una enferma de sus características. Ni siquiera estaba monitorizada», afirmó su hija, que la tarde del 8 de febrero presentó una hoja de reclamaciones en el hospital denunciando la situación. Sobre las seis de la tarde, la mujer sufrió una parada cardiaca y fue llevada a la sala de críticos, donde murió tras tratar los médicos de reanimarla sin éxito.


«Mi madre no tendría que haber muerto de esa manera», manifiesta su hija

 

Francisca Vivar estuvo hospitalizada en el Clínico cinco días, entre el 30 de enero y el 3 de febrero (tres días permaneció en la observación de urgencias y dos en la planta de cardiología). Tras esa estancia en el hospital, el 8 de febrero se sintió mal, con dolor torácico y síntomas de asfixia, por lo que fue trasladada en ambulancia al Clínico.

«Mi madre tendría que haberse quedado ingresada en la sala de pacientes críticos. Era una enferma del corazón y se encontraba casi sin circulación sanguínea. Puede que tuviese que morir, pero no de esa manera, con una parada cardiaca en un pasillo», se lamentó Mónica Cáceres, que considera que «la atención médica se ha deshumanizado y burocratizado». Asimismo, señaló que las urgencias de Málaga recibirían un alivio si el Hospital del Guadalhorce funcionara al cien por cien. A la fallecida se le practicó la autopsia, que no ha revelado con claridad las causas de la muerte. Los patólogos tomaron unas muestras del cadáver, cuyos resultados tardarán de dos a cuatro meses, indicó la familia.


El hospital asegura que el fallecimiento se produjo en la sala de críticos

 

Por su parte, fuentes oficiales del Clínico aseguraron que la paciente no falleció en un pasillo, sino en la sala de críticos de urgencias tras intentar los profesionales sanitarios su reanimación. Las fuentes añadieron que la enferma se encontraba previamente en el área de policlínica, donde estaba recibiendo la medicación y los cuidados para la estabilización de su patología. «En esa área hay permanentemente personal sanitario que es el que monitoriza la evolución de los pacientes en ese espacio y alerta al equipo médico ante cualquier eventualidad, como fue en este caso», manifestaron. La dirección del Clínico lamenta la muerte y se pone a disposición de los familiares para cualquier aclaración que precisen.

 

 

 

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