Miércoles 18 Septiembre 2019

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Notas de Prensa

CABSMMA

El Sindicato Médico de Málaga (SMM) exige al actual gobierno de la Junta de Andalucía que cumpla los plazos prometidos para que la Primaria se convierta en el eje del sistema sanitario público

Desde el Sindicato Médico de Málaga (SMM) coincidimos con los profesionales en que el grave deterioro de nuestra sanidad podía precisar una espera mayor a los 100 días de cortesía al nuevo gobierno de la Junta de Andalucía, dado que las aspiraciones recogidas en el decálogo de la Asociación Basta Ya y del Sindicato Médico Andaluz (SMA) no podían materializarse suficientemente en ese plazo, entendiendo el calado del cambio que precisa nuestro sistema sanitario y que, tras tantos años de desgaste, parecía que iban a poder ir tomando forma dada la accesibilidad que la nueva Consejería de Salud mostraba y que fortalecía la idea de que por fin la Atención Primaria iba no solo a ser escuchada, sino a comenzar su reestructuración y mejora.

Pero frente a todo pronóstico, a fecha de hoy efectivamente empezamos a sentir la decepción con el inicio del primer gran periodo vacacional.

Contrataciones que, aunque superan el porcentaje de los pasados años, siguen estando por debajo de lo prometido, con el añadido de la falta de garantías que supone la contratación de profesionales sin la formación adecuada (no haber realizado el MIR de Medicina Familiar y Comunitaria y tener que ser tutorizados).

Respecto a este sentido, consideramos que la administración está infringiendo la ley de forma manifiesta y reiterada. Desde 1995 (a través del RD 853/1993 de 4 de junio, que legisla la Directiva Europea 86/457/CEE), no se puede ejercer la medicina en el ámbito público sin una formación postgraduada que en nuestro país viene dada y regulada por la vía de Médico Interno Residente (MIR). A lo que recurren las administraciones para justificar las contrataciones sin MIR en el ámbito de la sanidad pública, basándose en una única sentencia de la Sala Social (no Contenciosa-Administrativa, que regula el ámbito estatutario) del Tribunal Supremo, fechada en 1995, que recoge que bajo «circunstancias extraordinarias pueden justificar la contratación de un médico no especialista para un puesto que requiera especialidad». Dichas condiciones excepcionales a las que se refiere el fallo serían las derivadas de «la carencia absoluta de especialistas que haga necesario cubrir transitoriamente la plaza, al no poder dejar de presentar el servicio a los titulares de la asistencia necesarias». Esta única sentencia, por tanto, no es jurisprudencia, y dada en plena transición del Ordenamiento Especializado en nuestro país, se queda obsoleta un cuarto de siglo después. Sin embargo, la administración recurre a ella para disfrazar la realidad: sí hay especialistas (el número de ellos que terminan su formación cada año así lo evidencia), pero las pésimas condiciones laborales y retributivas a las que los someten hace que, una vez formados, elijan otras opciones y no precisamente la medicina pública.

Asimismo, el plan para la desburocratización de las consultas, la organización en áreas de salud con direcciones diferenciadas de Atención Primaria y Atención Hospitalaria, la evaluación de las Unidades de Gestión Clínica (UGC), siguen perpetuándose por la imprecisión de los criterios de evaluación de las mismas. Además, las plazas estructurales aún no se han comenzado a interinizar, aunque si se ha alargado la duración de los contratos.

Por otro lado, las medidas retributivas tras la aprobación de los presupuestos no parecen llegar a la Atención Primaria a un ritmo que logre equipararnos con la media nacional en cuatro años, y sin esa medida básica no es previsible que ningún médico retorne de donde se encuentre trabajando en mejores condiciones, ni la recuperación de lo perdido con la anterior administración (CE de la extra…).

También, el proceso de triaje adaptado a Primaria, con objeto de controlar la demora a niveles razonables, y con fecha de implantación a finales de abril según el cronograma de la gerencia, sigue sin articularse.

Así, el Sindicato Médico de Málaga (SMM) considera legítimo que los profesionales se sientan no sólo decepcionados sino incluso engañados fundamentalmente en base a que, si bien las medidas que requieren una evolución en su implementación dependiente de presupuesto precisan un análisis más prolongado en el tiempo, otras no dependientes de los presupuestos tampoco se están llevando a cabo.

Por todo lo anteriormente expuesto, el SMM volverá a alinearse con los profesionales a los que representa para evaluar la necesidad de apoyar y tomar otras medidas, si no se materializa el cumplimiento de plazos y la ejecución de las promesas que este gobierno propuso para que la Primaria se convirtiera en el eje del sistema sanitario público.

Respecto a los Dispositivos de Apoyo, tampoco se han cubierto las sustituciones de verano. Por tanto, de nuevo tendrán que aumentar el número de guardias para poder atender a la población. Tampoco se ha convocado aún la mesa técnica para las Urgencias Extrahospitalarias que desde este sindicato se viene solicitando desde hace más de dos años y con esta nueva administración desde abril de 2019. En ella habrá que estudiar a fondo la problemática de los profesionales de los Dispositivos de Apoyo y Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias de Atención Primaria (DCCU), que se encuentran actualmente muy desmotivados.

Málaga, 3 de julio de 2019