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Los cambios drásticos en su vida diaria al pasar de la universidad al ámbito laboral es uno de los factores en estos jóvenes

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Fuente: larazon.es

El 7,5% de los médicos internos residentes (MIR) presentan depresión, según los resultados de la tesis doctoral ‘El médico residente como paciente’, elaborada por la doctora Candela Pérez en la Universidad de Zaragoza. Esto significa que tienen una prevalencia cinco veces mayor que los jóvenes de su edad, donde apenas el 1,5% presenta este trastorno, de acuerdo con los datos de la ‘Encuesta Nacional de Salud de España’ en 2017, realizada anualmente por el Ministerio de Sanidad.

Estos datos se han presentado en la jornada ‘La salud del MIR’, que ha tenido hoy en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC) para explicar cómo las condiciones laborales y sociales de los médicos residentes pueden influir en su salud. Estos jóvenes se enfrentan a factores como la presión asistencial, el miedo a cometer un error, cambios drásticos en su vida diaria al pasar de la universidad al ámbito laboral, falta de sueño, largas jornadas de trabajo, estigma de tener un problema de salud siendo médico o el fácil acceso a la medicación, entre otras.

En el acto, Candela Pérez ha advertido de que, por ejemplo, la automedicación en los MIR es “muy frecuente”, y que la mayoría no acude a su médico de familia cuando enferma, sino que piden ayuda a sus compañeros o incluso aplican sus propios conocimientos médicos para resolver su problema de salud. Según los resultados de su estudio, que se ha realizado a través de una encuesta a 4.300 médicos residentes y varias entrevistas y grupos focales, más del 20% se autoprescribe ansiolíticos o hipnóticos. En cuanto a su salud general, cerca del 70% de los MIR asegura que ha acudido a trabajar a pesar de estar enfermo, y refieren en gran medida que lo hacen para “no sobrecargar a sus compañeros”. “No se permiten a sí mismo ser pacientes, y presentan preocupación por el impacto laboral y formativo que podría tener su baja médica. Se realizan muchos autodiagnósticos y a veces tienen un sentimiento de fracaso como médicos por no saber cómo abordar un problema por sí mismos”, ha detallado Pérez.

Además, mantienen hábitos saludables, pero en ocasiones recurren al alcohol en mayor cantidad que el resto de la población. Según otra tesis doctoral presentada durante la jornada, realizada por la doctora Carmen Muñoz Ruiperez entre 136 médicos residentes del Hospital 12 de octubre de Madrid, a los seis meses de comenzar su residencia el 11% de los MIR presenta síntomas patológicos de estrés laboral, el 13,2% ansiedad y el 6% depresión. “El estudio demuestra que a mayor estrés, más ansiedad y más depresión. Se demuestra que el inicio del MIR es un desencadenante de estrés laboral”, ha detallado.

La enfermedad mental antes que la adicción

La vicesecretaria de la OMC, María Rosa Arroyo, también ha presentado otros datos. En concreto, ha expuesto las cifras sobre el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (Paime). Según sus datos, en los años 2017 y 2018 se ha atendido 877 nuevos casos de médicos con algún problema de salud, de los cuales 162 son menores de 30 años, un 15% del total. Se atendió a más mujeres (61%) que a hombres (39%). Entre las especialidades, es mayor la incidencia en la Medicina Familiar y Comunitaria, seguida de Psiquiatría; y prevalecen los casos por enfermedad mental (74,4%) más que adiciones (25%), incluyendo las adiciones sin sustancia. Asimismo, solo el 10% de los registrados requirieron ingreso, en comparación con el 20 por ciento de la muestra global. De acuerdo con los resultados, el 87% de los MIR atendidos se reincorporan a su plaza una vez recuperados. Por otro lado, según el centro de estudios CESM, la distribución por año de MIR es aproximadamente del 25% en el primer año de residencia, y es precisamente, en este periodo, donde se concentra el mayor número de MIR que padecen malestar psicológico, siendo un 45% del total.

De la juventud a la edad adulta

Por su parte, la doctora María Dolores Braquehais, coordinadora asistencial de la Clínica Galatea, ha presentado los principales datos que se desprenden del estudio longitudinal sobre la salud de los MIR en Cataluña sobre un seguimiento de 2013 a 2017, y ha expuesto la evolución de la demanda y perfil clínico de los MIR atendidos en el programa asistencial del Paime de la Fundación Galatea entre los años 1998-2018. Tal y como ha pormenorizado, los diagnósticos más frecuentes son trastornos adaptativos (39,1%), trastornos afectivos (23%), trastornos de ansiedad (18%), adicciones (5,7%), trastornos de personalidad (3,9%) y trastornos psicóticos (2,1%). Asimismo, ha señalado que los trastornos afectivos aumentan a lo largo de toda la residencia en mujeres, así como la autoprescripción de psicofármacos. Sin embargo, el consumo de alcohol en hombres mengua a lo largo de la residencia, aunque es mayor en los primeros años. “El periodo MIR es un momento de transición de la juventud a la edad adulta a nivel personal y profesional y es difícil a nivel emocional, se pasa de un modelo teórico a uno práctico, las expectativas chocan con la realidad”, ha argumentado Braquehais, quien ha insistido igualmente en la importancia de contextualizar y entender el entorno de los residentes para atender cada situación.