Viernes 25 Mayo 2018

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La nueva generación de médicos de Familia no está en los centros de salud

NMFAMEstudio de Juan Simó sobre la situación actual del envejecimiento de las plantillas de los centros de salud, en el que pone de manifiesto que las nuevas generaciones de médicos de familia no trabajan en ellos, lo que provoca problemas en el próximo relevo

Fuente: Acta Sanitaria

​El médico de Familia y colaborador de Acta Sanitaria, el doctor Juan Simó, ha realizado un estudio en su blog ‘Salud, dinero y Atención Primaria‘ sobre la situación actual del envejecimiento de las plantillas de los centros de salud, en el que pone de manifiesto que las nuevas generaciones de médicos no se forma ni trabaja en ellos, lo que provoca que el relevo de los actuales médicos de Familia tras su próxima jubilación quede en cuestión.

“Los médicos de Familia que trabajan en Atención Primaria son actualmente una de las especialidades más envejecidas del Sistema Nacional de Salud (SNS)”, describe Juan Simó, que asegura que, desde hace años, “los centros de salud no son lugar para jóvenes médicos”.

Esta tesis la sustenta el autor en un trabajo de Patricia Barber y Beatriz González, titulado ‘Oferta y necesidad de especialistas médicos en España 2010-2025’, encargado por el Ministerio de Sanidad y publicado en 2011, y en su propia experiencia como facultativo y como tutor de residentes desde el año 1995, cuando él tenía 33 años.

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SNS: Porcentaje de mayores de 50 años por especialidad (2009) “Por aquel entonces, los residentes en su último año de MIR tenían como mucho cinco o seis años menos que yo”, describe Simó. “Ahora mismo, por edad, yo podría ser perfectamente el padre de María, la última residente que terminó conmigo su periodo MIR”, agrega, sin embargo.

Esto hace, según prosigue este facultativo, que se replantee “la conveniencia de seguir siendo tutor pues la capacidad de ‘conectar ‘con las nuevas generaciones ya es distinta a la de hace unos años”. “Entre otras cosas, y aparte la cuestión generacional, porque uno lleva tiempo comprobando que colabora en la formación de residentes que terminan en las urgencias de los hospitales, en otra especialidad, en el extranjero, en la precariedad o directamente al paro”, argumenta.

En el año 2009, el porcentaje de población mayor de 50 años era del 51,5%

Según muestra el autor en unos gráficos con datos extraídos del trabajo de Patricia Barber y Beatriz González, en el año 2009, el porcentaje de población mayor de 50 años era del 51,5 por ciento, cuatro puntos por encima de la media de las especialidades en la red asistencial pública del SNS.

“Dada la escasa incorporación de personal médico a los centros de salud desde 2009 (incluso reducción a partir de 2013) es de suponer que el envejecimiento del colectivo de médicos de Familia de los centros de salud habrá aumentado más que el de resto de especialidades que sí han visto incrementada su dotación de personal”, reflexiona Simó en este sentido.

“Es de suponer que el bloqueo a la entrada sólo se resolverá cuando se resuelva el bloqueo en la salida. Es decir, sólo se incorporarán más médicos de Familia a los centros de salud cuando los más viejos empiecen a jubilarse y, además, el ritmo de incorporación será similar al de jubilación”, prosigue el autor.

En el año 2009, los médicos mayores de 50 años superaban los 17.000. Por tanto, es de suponer que en estos 10 años ya han comenzado a jubilarse algunos de ellos, y que seguirán haciéndolo próximamente. “Ese estrato que en 2009 contenía unos 17.000 médicos de Familia entre los 50 y 59 años de edad generará un promedio anual de 1.700 jubilaciones por año en 10 años, probablemente de forma creciente”, explica el médico de Familia.

En los centros de salud no hay médicos de Familia jóvenes

“Nuestra pirámide está invertida y, además, en los centros de salud no hay médicos de Familia jóvenes”, lamenta Simó, a lo que agrega que, en 2009, los menores de 30 años “ya eran prácticamente una rareza en relación con el total” y que, “desde 2009, no ha aumentado el número de médicos de Familia en los centros de salud, mientras sí lo han hecho los médicos en atención especializada, por lo que el envejecimiento relativo de los médicos de Familia habrá aumentado respecto del resto de especialidades”.

Además, Simó asegura que los residentes que han formado durante los últimos 15 años no se incorporaron a los centros de salud al terminar la especialidad; la mayoría fueron a los distintos dispositivos de urgencias, especialmente del hospital. “Por lo tanto, es muy difícil que las nuevas generaciones impulsen el cambio necesario porque las nuevas generaciones de médicos de Familia no están en los centros de salud”, afirma.

No le parece despreciable, tampoco, el número de jóvenes médicos de Familia que cursan otra especialidad ni el de aquellos que emigran al extranjero. “Un estudio reciente muestra que Medicina de Familia y Comunitaria fue, entre 2009 y 2012, la séptima especialidad médica cuyos jóvenes especialistas más se cambiaron de especialidad tras acabar la residencia”, expresa el autor, para después recordar que “en 2016, los médicos de Familia fueron la primera especialidad en solicitar a la Organización Médica Colegial (OMC) la documentación necesaria para marchar fuera de España”.

Con estos datos, Simó se pregunta de dónde van a salir los médicos que sustituyan a los 17.000 médicos de Familia que se jubilarán de modo creciente durante los próximos 10 años. También si volverán los emigrados, si volverá el Ministerio de Educación al nivel de homologaciones de médicos extracomunitarios que alcanzó entre 2006 y 2011, y si se desplazarán de las urgencias hospitalarias a los centros de salud los miles de médicos de Familia que llevan años trabajando allí al no ser en su momento contratados en los centros de salud.

“En cualquier caso, el perfil actual de los médicos de Familia que ejercen en los centros de salud en España cambiará, lo que no está claro es si será a mejor o a peor”, concluye este facultativo.