Lunes 25 Junio 2018

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Las necesidades de la sanidad pública de Málaga son muchas y las inversiones recibidas, pocas. Pese a que la Consejería de Salud y el SAS intentan paliar las carencias, es tanto lo que queda por hacer que las soluciones se demoran y el horizonte sigue muy nublado.

Fuente: diariosur.es

Si bien la prioridad es sacar adelante el nuevo hospital público de Málaga, ese que debería estar terminado en 2024 (a ver si es por una vez se cumplen las previsiones) y que nadie discute que imprescindible para garantizar el futuro, hay que cuidar y mejorar el presente. Hoy hay que sembrar para mañana para que no pase lo de ayer. Como más vale pájaro en mano que ciento volando, aparte de meter prisa a la Junta de Andalucía en la construcción de un centro hospitalario que tanto necesita la capital malagueña, es acuciante hacer ver a los que gobiernan desde Sevilla que Málaga no puede continuar como está en materia sanitaria. Sin discutir que habrá otras provincias andaluzas que también precisen de actuaciones urgentes para mitigar deficiencias que perjudican a pacientes y profesionales, la Consejería de Salud tiene una cuenta pendiente con Málaga. Ya es hora de que pague esa deuda.

Uno de los asuntos que no admiten dilaciones es acometer la potenciación del Hospital Clínico Universitario, un centro que el 29 de abril cumplirá 29 años. En esas casi tres décadas, la población malagueña ha crecido en más de medio millón de personas. Gran parte de ese incremento de habitantes ha sido asumido por el Clínico, lo que ha puesto contra las cuerdas su capacidad de resolución al recibir una avalancha de pacientes cada vez mayor.

El Clínico es un centro hospitalario que cuenta con servicios punteros y de una calidad indiscutible: cardiología, cirugía cardiaca, oncología o endocrinología, por citar solo algunos ejemplos. El nivel de los profesionales del hospital es equiparable al de los mejores de Andalucía y de España. Los problemas que soporta no vienen por una falta de preparación de su personal, sino por no disponer de los recursos humanos y tecnológicos acordes al volumen de asistencia que saca adelante a diario.

Del Clínico dependen el Hospital del Guadalhorce y el Marítimo de Torremolinos. Ambos tendrían que ofrecerle un desahogo, pero no es así, como ha denunciado el Sindicato Médico de Málaga (SMM). El centro del Guadalhorce prosigue funcionando a medio gas (carece de cirugía y de encame) y el Marítimo, aunque se ha parcheado su mal estado arquitectónico, se ha quedado antiguo y necesita con urgencia una reforma integral.

Todo eso lo sufre el Clínico. Y Salud lo sabe de sobra.

 

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