Jueves 19 Abril 2018

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Las obras concluidas en diciembre resultan «insuficientes» para paliar «los graves problemas» que arrastran las instalaciones

HMARITIMO1Las obras de conservación y mantenimiento del Hospital Marítimo de Torremolinos, que concluyeron en diciembre, no terminan de satisfacer a usuarios y trabajadores, que reclaman una reforma integral del complejo sanitario. Aunque los trabajos efectuados han mejorado diversas cubiertas y estructuras, tanto la plantilla como numerosos pacientes y familiares han expresado durante estas últimas semanas su descontento por el estado de deterioro que arrastra este centenario hospital, que forma parte del Virgen de la Victoria y es gestionado por el Servicio Andaluz de Salud. Las quejas remitidas al Gobierno andaluz hacen referencia a la persistencia de los «problemas más graves» que arrastra el complejo desde hace años.

Paredes agrietadas, bañeras inservibles, puertas oxidadas, mobiliario destrozado por el paso del tiempo y colchones que en su mayoría superan los diez años de antigüedad y están deformados y raspados suponen algunos de los objetos de crítica más recurrente por parte de los usuarios del hospital. El mal estado de las instalaciones resulta especialmente evidente cuando llueve, como ocurrió ayer. Las zonas comunes, como el aparcamiento o los espacios al aire libre que comunican unos edificios con otros, se llenan de charcos, además de agravarse el histórico problema de humedades y goteras que sufren varios pabellones.

HMARITIMO2No es la primera vez que el Ejecutivo de Susana Díaz recibe las quejas de los profesionales y pacientes del centro torremolinense. La plantilla critica la falta de inversión por parte de la Junta de Andalucía, a la que acusan de «dejar morir» el hospital, que cuenta con más de cien trabajadores. En uno de los escritos remitidos a la Consejería de Salud, una empleada denuncia «el aumento de reclamaciones por parte de los usuarios, la deficiente gestión de contratos exteriores o el incumplimiento de la obligación de convocar una comisión de evaluación y control de periodicidad trimestral». También la falta de limpieza se ha convertido en un caballo de batalla, hasta el punto de que trece pacientes tuvieron que ser aislados durante cinco meses en 2016 por infecciones nosocomiales, nombre que reciben las enfermedades contraídas en los centros sanitarios. Los trabajadores se quejaron entonces de que existen zonas donde son los enfermeros y los propios usuarios «quienes están realizando la limpieza».

Deficiencias

Las deficiencias que presenta el sistema de desagüe constituyen otra de las quejas de los usuarios, según reconocen trabajadores que prefieren mantener el anonimato. Tras las denuncias interpuestas ante el déficit de limpieza, el centro puso en marcha un Procedimiento Normalizado de Trabajo (PNT), un protocolo destinado a evaluar de forma semanal la calidad de los servicios en las unidades de hospitalización. Los auditores constataron, según el informe, «el estado lamentable en el que se encuentra la limpieza» de la Unidad de Salud Mental y «el evidente riesgo para usuarios y profesionales», así como las posibilidades de incendio «por el abandono de los viales». Las inspecciones realizadas una semana después revelaron que «no se ha llevado a cabo ninguna de las medidas de mejora acordadas, persistiendo la misma situación». El servicio de limpieza del Marítimo está adjudicado a una empresa externa que mantiene contratadas a una veintena de personas.

La Junta invirtió el año pasado cerca de 400.000 euros en las obras de conservación de cubiertas y estructuras orientadas a garantizar la preservación de la estructura original de los edificios, de características muy singulares y gran valor técnico y artístico. La amplitud del hospital, con varios pabellones levantados en una finca de más de 44.000 metros cuadrados, de los que 8.341 metros cuadrados componen el total de la superficie construida, y su antigüedad (fue construido en 1929) complican las labores de mantenimiento. Algunas partes del complejo, como el edificio situado junto a las consultas externas, permanecen en estado casi ruinoso y han tenido que ser valladas.

La Consejería de Salud ha anunciado que continuará acometiendo trabajos de pintura en fachadas, rehabilitación y conservación de jardines y del área perimetral externa en los próximos meses, además de programar otras actuaciones de limpieza y mantenimiento de árboles y plantas e indicaciones de tránsito cuya finalización se prevé que quede completada para el primer trimestre de este año. Una plaga de picudo rojo, un insecto capaz de perforar galerías de más de un metro de longitud en los troncos de los árboles que habita, ha causado estragos entre las palmeras del centro hospitalario. Varios ejemplares tuvieron que ser cortados el año pasado por la acción del picudo.

El mal estado del complejo acentúa los problemas que Torremolinos arrastra en materia de infraestructuras sanitarias, marcados por la necesidad de un tercer centro de salud para absorber la demanda generada por la expansión urbanística que ha tenido lugar en la zona este de la localidad. La Junta anunció en 2007 y 2011, en fechas siempre cercanas a citas electorales, la creación de un Centro de Alta Resolución de Especialidades (CARE) que iba a prestar servicio a más de 120.000 personas y que nunca ha llegado a construirse.

 

Fuente: diariosur.es